Análisis del nuevo HTC One M8

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HTC dio un fuerte golpe sobre la mesa el año pasado presentando el HTC One. Se trataba de un dispositivo diferente, con una fuerte apuesta por el diseño y la calidad de los acabados (y sobre todo teniendo en cuenta el eterno debate, alimentado fundamentalmente por fabricantes como Samsung). Aún así, no acabaron de salir, y la compañía taiwanesa finalizó el año 2013 con unos resultados económicos no demasiado satisfactorios. Sin embargo, este año vuelven a intentarlo con un dispositivo ciertamente similar y continuista, con casi los mismos puntos fuertes y débiles del año anterior.

Tan continuista es que mantiene el mismo nombre: HTC One. Se lo han tenido que añadir la coleta “M8” para poder distinguirlo del anterior (M7, nombre en clave interno). Desde mi punto de vista, muy mal jugado a nivel de marketing (una de las asignaturas pendientes de HTC). Pero, ciertamente, la personalidad del terminal no debe marcar exclusivamente el nombre, y en este caso no es así: nos encontramos con un dispositivo bonito, que mantiene HTC como una de las marcas de referencia, al menos a nivel de producto (el tema económico-financiero ya es otra historia).

La construcción como principal argumento

Cuando me piden que defina la M8 en pocas palabras, normalmente recurro a la expresión castellana  cara bonita . La calidad de los materiales con los que este dispositivo son difícilmente discutibles: de hecho, la única parte exterior que no es de aluminio (exceptuando obviamente la pantalla) es la parte superior, de plástico, que alberga un sensor IR (que nos sirve para controlar TVs) y también sirve como escapatoria  para las ondas electromagnéticas, evitando así el efecto Jaula de Faraday.

El diseño de este año es más alto (la pantalla ha crecido) y con los bordes más redondeados, haciéndolo así más cómodo de tener a la mano. Es un dispositivo bastante grande, pero no gigante: de hecho, está en el segmento de los gama alta de 2013-2014: las 5 pulgadas (décima arriba, décima abajo). Sólo hay un pequeño detalle que me molesta realmente a la hora de usarlo diariamente: la manía de HTC en colocar el botón de desbloqueo en la parte superior. Es cierto que han introducido la posibilidad de desbloquear haciendo doble tap, pero llamadme clásico, yo sigo buscando el botón.

Pero un tema es la calidad y la otra la practicidad. Decidme outsider , pero a mí ni mucho menos me molesta el plástico de los dispositivos de Samsung. Teniendo este (insisto) bonito cuerpo de aluminio, también tenemos que pagar unos precios: batería no extraíble, se raya con facilidad y tenemos un dispositivo de más peso, más voluminoso.

Pero no nos engañemos: son argumentos menores, y claramente HTC apuesta por un diseño muy propio y diferente. El único  realmente  criticable en este sentido es la parte frontal, que probablemente para dar cabida a los altavoces, sigue teniendo unos márgenes bastante generosos. Incluso han mantenido la barra donde el año pasado se ubicaban los botones, convirtiéndola en algo completamente innecesaria que sólo alberga el logotipo de la marca. Tampoco me acaba de gustar (pero esto ya es un tema estrictamente personal) la nueva disposición de los conectores (microUSB y jack de 3,5) en la parte inferior.

Aunque el M8 queda muy bonito en las fotografías, mejora mucho (si es posible) cuando lo tienes en las manos. Evidentemente es un dispositivo más pesado, pero da la sensación de solidez, la  frialdad  del metal cuando lo tienes …

Detalles

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El HTC One M8 es un móvil marcado por los detalles. Detalles como por ejemplo los altavoces BoomSound, un sistema de sonido que incluye y que no tiene rival en el terreno de los smartphones. Esta es una característica que no se suele tener en cuenta a la hora de comprar un dispositivo, pero estos altavoces (dos, estéreo) son frontales, por tanto, directamente dirigidos al oyente y con una calidad de sonido digna de mención .

Otro detalle es la pantalla. Estamos en pleno 2014, donde todos los gamas altas tienen pantallas Full HD decentes. Recordemos la del M7 como una gran pantalla, y en este caso nos encontramos con un paso adelante. Pasamos de las 4,7 a las 5,1 pulgadas, aunque ahora los botones están en pantalla y por tanto todo este espacio que perdemos. Sin embargo, la reproducción de colores, los ángulos de visión, el brillo no tienen rival (deja claramente atrás el M7) actualmente.

Otro detalle que un antiguo usuario de BlackBerry aprecia mucho es el LED de notificaciones. Escondido en el altavoz superior, podemos personalizar los colores dependiendo de la aplicación que emita la notificación.

Lo que no es un detalle, sino una obligación es el interior. Incorpora un Qualcomm Snapdragon 801 y 2GB de memoria RAM son un estándar este año 2014, y evidentemente son una combinación más que probada y solvente. No es una sorpresa que el rendimiento de este dispositivo sea excelente, sin mostrar ningún tipo de  lag  ni moviendo el sistema ni jugando a los juegos más exigentes.

Para alegría de muchos, el HTC One M8 incorpora almacenamiento externo. A diferencia del año pasado, podemos expandir las 16/32 GB internas mediante una tarjeta MicroUSB. Un movimiento muy acertado. Lo que desde mi punto de vista no es tan acertado es el hecho de que la tarjeta SIM debe ser del tipo nano (iPhone 5/5S), y no micro (como es habitual), contribuyendo así a la fragmentación.

Interfaz

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Después de probar este dispositivo, la sexta versión de la capa de HTC (corriente sobre Android 4.4 KitKat) se ha convertido en mi capa de personalización preferida (siempre teniendo en cuenta que soy completamente contrario a este tipo de software). Sense es ahora bonito, plano y minimalista.

HTC ha adaptado el diseño del año pasado (una buena propuesta) hacia algo más coherente: el problema que nos encontrábamos con Sense 5 era que había partes con diseño skeumorfic y partes planas. Ahora todo es plano, mucho más bonito, con unos iconos de diseño.

La marca taiwanesa también ha evitado (al menos parcialmente) una de las cosas que más odio que hacen los fabricantes: inflar el dispositivo de software basura, bloatware . Sí tenemos aplicaciones preinstaladas, pero la mayoría son útiles y correctos, y las que no (como Blinkfeed, lo que está a la izquierda de la pantalla y que nos quiere mostrar noticias que teóricamente nos interesan. El funcionamiento es correcto , pero no ha terminado de ser útil para mí y durante los días de prueba el di desactivar (por mí, lo ideal: dejar elegir al usuario si quiere o no usar una función).

La única cosa que realmente molesta de Sense es su teclado, simplemente infumable. Por suerte es fácil de cambiar: tenemos una buena opción gratuita, el  Teclado de Google , o una excelente de pago,  Swiftkey .

Cámara

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Quizás es que debo de tener unas capacidades intelectuales limitadas y por eso no entiendo la apuesta de HTC por la tecnología Ultrapixel a sus cámaras, pero tal y como hicieron el año pasado (y en contra las esperanzas de muchos entre los que me incluyo), este año han vuelto a repetirlo. Resumiendo rápidamente, Ultrapixel significa que sacrifican la cantidad de MP para ofrecer menos pero más grandes, que teóricamente captan más luz.

Como ya ocurrió el año pasado (e incluso más acentuado), la cámara no capta mucho más luz en condiciones donde ésta no abunda (donde debería brillar la tecnología). A todo esto. debemos sumar el hecho de que las fotos, de 4MP, no se pueden ampliar prácticamente (a la mínima que lo hacemos, comenzamos a ver píxeles).

Pero el tema no termina aquí. En vez de invertir en una cámara normal, HTC ha decidido incluir una segunda cámara de 2MP que básicamente hace de sensor de proximidad, aportando ciertas metadatos en la foto que posteriormente nos permiten hacer eso que ahora está tan de moda, re-enfocar la instantánea. El problema es que todo este re-enfoque se hace a posteriori mediante unos algoritmos que habitualmente fallan y por lo tanto obtenemos resultados similares a móviles que hacen lo mismo sin tener que tener dos sensores.

Como se dice popularmente, de donde no hay no se puede sacar. Evidentemente si el sensor no puede dar más de sí, la calidad de las fotografías no mejorará, pero al menos HTC ha trabajado duramente en hacer una interfaz de cámara muy buena.Siguiendo la tónica general de Sin, es muy fácil y agradable de usar. Además (y esto sí que es mérito del sensor), podemos disparar muy rápidamente lo que completa la experiencia.

Conclusión

El HTC One M8 es un terminal con alma, con personalidad propia. Tiene cosas por pulir (básicamente la cámara) que no acaban de hacer completo y quizás la personalidad  no sería una razón suficiente como para invertir más de 700 € de precio de salida. Probablemente no será uno de los terminales más vendidos, pero sí uno de los más reconocidos.

HTC ha mejorado todos los apartados de una buena base, pero desgraciadamente el HTC One M8 no tiene la característica básica para cualquier flagship : ser, como mínimo, bueno en todo. Si el año que viene, un eventual M9 incorpora una buena cámara, ya tengo dispositivo para el 2015.

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Divido mi tiempo entre Andalucia y Madrid, buscando siempre la mejor manera de hacer dinero sin trabajar. En mi tiempo libre soy fan de Android, consolas, derecho, finanzas y todo tipo de deportes.